"Seamos capaces de sentir la satisfacción moral de un acto de libertad."

(Rodolfo Walsh)

martes, 15 de enero de 2008

VIVIR EN LA PLATA – Parte II (guía para moverse en la ciudad de las diagonales)




A modo de aviso: lo que sigue sonará perverso, malintencionado y definitivamente endiablado. Pero es cuestión de no perder la calma tan pronto. Pese a lo dificultoso que pudiera parecer, sólo hay que recordar que despues del 1 viene el 2 y despues del 2, viene el 3. La sucesión de numeros es simple por lo cual, ubicarse en el casco urbano platense, también lo es… Ah, se me perdió la capacidad de síntesis… si alguien la ve, por favor me la devuelve… Los números del plano corresponden a las distintas facultades, cabe recordar que La Plata es una ciudad universitaria. Ahora sí, con permiso…
El cuadrado que es la ciudad de La Plata está cruzado por dos grandes diagonales, el 73 y el 74. El primero lo hace de Este a Oeste y el segundo de Norte a Sur. Jamás se cruzan, el punto de intersección imaginario es el centro geográfico de la ciudad, en la Plaza Moreno.
Pero hay otro grupo importante de diagonales que forman un rombo con sus aristas en las avenidas 1 y 25, con eje en la imaginaria 52, y en las avenidas 38 y 66, con eje en la avenida 13…. Esto es así, simplificando un poco, porque los diagonales no llegan a la inexistente calle 52 o a la avenida 13, sino que terminan en plazas cercanas.


De esta manera, tenemos dos grandes diagonales, y un rombo de diagonales que, cruzadas con las primeras, dejan cuatro sectores con forma de rombo, en torno de la mencionada Plaza Moreno. En este espacio verde está la piedra fundacional de la ciudad, sobre la calle 12 la Municipalidad, y enfrente, sobre la calle 14, la Catedral. La calleg 13 existe, pero se interrumpe al llegar a la plaza y continúa al terminar ésta, entre las calles 50 y 54. O sea, tiene cuatro manzanas, es una flor de plaza. A ambos lados de la Municipalidad, existen dos edificios, que los platenses conocemos como Torre I y Torre II. Ambos albergan oficinas del gobierno provincial y del municipal, y si usted toma un taxi y da la indicación “A Torre I”, alcanza y sobra. El chofer sabrá que tiene que ir a 12 y 54.


El asunto de las plazas no es caprichoso en la ciudad. Fue diseñada con especial atención en el goce de espacios verdes por parte de los vecinos, la buena oxigenación de la urbe y la recreación de la vista. Dentro del casco urbano, nadie tiene que caminar más de seis cuadras para llegar a una de ellas. Precisamente, porque cada seis cuadras hay una plaza, con eje en las avenidas 38, 44, 50 a 54, 60 y 66 contando desde el norte, y sus intersecciones con las avenidas 1, 7, 13, 19 y 25. Todas ellas están muy arboladas, al igual que las calles de la ciudad.


Además hay otros diagonales más chicos, como el diagonal 79 y el diagonal 80 (ambos comienzan en la plaza San Martín, ubicada entre la Casa de Gobierno y la Legislatura, circunscripta por las calles 6, 50, 7 y 54) y se dirigen desde 6 hacia la av. 1, otros menores todavía hasta llegar a algunos que salen desde las plazas en los barrios, y tienen sólo una cuadra de extensión.


La “Ciudad de las Diagonales” se presenta como conflictiva, precisamente por esa característica… Llegados a una esquina luego de la cual hay que cruzar una plaza en línea recta, siguiendo la ruta del diagonal, existen dos inconvenientes. El primero es que no hay suficientes cruces peatonales, es decir, hay que calcular la velocidad de los autos, encomendarse a Dios, y empezar a correr. El otro es que al menos otras dos avenidas se presentarán en el trayecto, intentando convencernos de que son el camino, la luz y la vida. Y así uno puede llegar a caminar media hora sin darse cuenta de que en realidad se está alejando del objetivo.


¿Cómo conjurar el maleficio de los diagonales? No los desmerezco, son preciosos vistos en un plano, y además se acorta camino para llegar a cualquier lado. Si uno no se pierde, claro… Bien, una manera es ir marcando con la vista hitos, mojones, en la línea recta hacia el diagonal del otro lado de la plaza. Antes de cruzar, miraremos y diremos ”el banco blanco, el árbol de la rama baja, las hamacas, el kiosco” y si seguimos ese camino, al mejor estilo de Hansel y Gretel, llegaremos a nuestro diagonal, al otro lado de la plaza. Las avenidas que llegan a la plaza intentarán seducir al caminante. Como Ulises con el canto de las sirenas, el caminante repetirá, con los ojos semicerrados ”el banco blanco, el árbol de la rama baja, las hamacas, el kiosco”, al mejor estilo de la propaganda de Dánica Dorada, de los años ’70 (sí, era para untar…). Lamento que este dato sea útil sólo a los argentinos, los visitantes de otros países deberán conformarse con el sistema de mojones.


Esta es toda la dificultad que presentan los diagonales. Otra manera de ir de una punta a la otra es en ángulo recto, para obviar los diagonales, que de todas maneras se cruzan, por lo que recomiendo fervientemente el sistema de mojones, ante cualquier duda que pudiera presentarse.


Las calles


Los platenses hablamos un dialecto. Es así, aunque a muchos no les guste. Y por ejemplo, para dar una idea, si tenemos que ir a la calle 47 entre 18 y 19, indicaremos al taxista o a nuestro interlocutor de turno, “47, 18 y 19”. Va de suyo, que estamos diciendo qué calle entre qué otras dos calles. Este es un buen dato para quienes no son de la ciudad, y prefieren no pasar por pajueranos… Nadie dice “voy a la calle 12”… sino “voy a calle 12”. Hacemos ahorro de artículos, todavía no descubrí para qué. “¿Dónde vivís? En 11, 56 y 57”. Si hiciera falta decir la numeración, se hace al final… “En 11, 56 y 57, número xxxx”, lo que traducido sería, “En la calle 11, número xxxx, entre las calles 56 y 57”.


Además, para nosotros, el colectivo es micro, sea local o interurbano, los marcadores son fibras… y las diagonales… ¡nacieron machitos! Son LOS diagonales. Incluso tenemos un diagonal, que es bulevar, pero se llama diagonal 113.


La numeración


Como ninguna ciudad en el mundo –hasta donde mi conocimiento llega- La Plata numera de a cincuenta numeros por cuadra, o cada cien metros, es lo mismo. Es decir, que para cualquier caminante habituado a avanzar de cien en cien, la cuenta cambia. Aquí, camina de cincuenta en cincuenta. Un ejemplo. En cualquier calle de la ciudad de Buenos Aires, si usted está a la altura del 500 y debe llegar al 1000, sabe que tiene que caminar cinco cuadras. En La Plata, son diez cuadras. Los reclamos, en la oficina del Dr. Dardo Rocha o la del Ing. Pedro Benoit, de San Pedro, a la derecha… El primero, fundador, el segundo, diseñador de la urbe platense.


Pero, para tranquilidad de los extraños a esta urbe, existen reglas para calcular entre qué calles se encuentra una dirección dada.
Pero permítanme dejar la explicación acerca de las reglas para más adelante… requiere un esfuerzo de abstracción importante, aunque el cálculo sea absolutamente real y comprobable, y no tan difícil…


Que no se pierda nadie!!!


………………………………………………………………………………………………


Traductor platense/porteño:


EL diagonal: LA diagonal
Micro: colectivo local (e interurbano)
Diagonal 113: bulevar 113
Calle xx: la calle xx

Fibra: marcador

6 comentarios:

El Analista dijo...

Se puede vivir con esto, pero valgame dios si tenes un amigo en una de esas tantísimas diagonales pequeñas, de solo una cuadra, se que existe una lógica en su numeración, pero nada, si hay que verse con alguien de esas diagonales, se concierta la entrevista en un café y santo remedio.

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Listo, estoy dispuesta e enfrentar las esquinas de La Plata!

Sobre todo, porque vos vivís ahí...y si me pierdo te llamo!!!!
:)
Te extrañaba...cómo se aguanta una platense este calorcito???

espartaco dijo...

un buen servicio a la comunidad,fui a La Plata varias veces y la verdad que el diseño de sus calles es de terror.Seguramente estaras orgullosa de tu ciudad,yo espero no tener que ir otra vez

María Marta Bruno dijo...

Dani, los diagonales de una cuadra son un infierno aparte... sólo te queda referirte al cruce de las calles perpendiculares más cercanas... o huir hacia otra zona...

Feri... ¡Hola! Tanto tiempo, es cierto. Bueno, cuando tengas pensado venir, me avisás, y yo te hago de gúía administrativa, turística... lo que quieras!!! Ah... el calorcito, por mi barrio, se mata en la pile de lona... gran invento!!!
Un beso, Feri...

Espartaco, gracias por venir... El diseño de la ciudad no es de terror, aunque es cierto que conociendo es más fácil. Digamos que es mucho más difícil ubicarse en una ciudad que no tiene nada para deducir, porque las calles tienen nombres y no hay manera de saber para dónde ir. Vos seguí este par de consejos, y te juro, no te vas a volver a perder. Un beso

guardaelparche dijo...

maria marta, que buena historia, y por ende muy buena pagina,,, a los desprevenidos de las calles de la plata, piensen de que manera laten todavia, despues de tanta lucha sobre ellas,,, y despues de acomodado eso en el alma, sientense en cualquier esquina, y alguien va a pasar cantando, algo de la cofradia, redondos, 40 escalones, capitan america, peligrosos gorriones, las canoplas, dintona, mostruo, el eterno fenton !!!, licuados corazones,,, familia shaolin, la s nietas de rocke....., y muchos mas seguro, y tal vez el mas dulce de todos venga silvando algo de Pajaros !!!
Loca la mejor, de parte de un eterno admirador de la plata !!

María Marta Bruno dijo...

GUARDAELPARCHE: en este post hay apenas una guía algo graciosa para moverse por la ciudad física... la ciudad emotiva está en cada esquina, en cada ausente, en cada recuerdo, en las paredes de las casas tiroteadas hechas muesos de la represión, en las paredes de las facultades, en la efervescencia estudiantil, en el espírutu de lucha que a pesar de la represión arrasadora, no han logrado quitarnos. Los platenses estamos de pie. La Plata es una ciudad con personalidad propia, lo que constituye todo un mérito, cuando se está a sólo 56 km. de la capital del país.
Gracias por pasar por mis Vacas, gracias por querer tanto a mi ciudad!
Visité tus casas... Y no me dí cuenta en cuál de todas dejarte un mensaje, así que "copy-paste" a las tres!!!
Beso platense